No le tengo pánico a las alturas, no. Siento más bien cierto gusto en mirar las cosas desde arriba. Lo que sí tengo, siempre, son muchas ganas de caer. Y no es que quiera suicidarme, o al menos no conscientemente. Pero no puedo evitar las ganas de saltar cuando estoy a una gran altura.
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No pude evitarlo en aquella fiesta de despedida de la vida universitaria, en la que el alcohol en mis venas me hacía sentir como si estuviera en el piso 20, a pesar de estar solamente en el 4. Igual, mirar hacia el cricket de madrugada desde aquel balcón me provocaba unas inmensas ganas de saltar. Le preguntaba a Oma, que estaba a mi lado (y a quien supuestamente había ido a salvar ya que jaz bromeaba con que seguro quería suicidarse), cuánto tiempo demoraría mi cuerpo en caer. E intentaba recordar alguna fórmula física con la que pudiera calcularlo.
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Tampoco pude evitarlo en aquella casa antigua y abandonada en la plaza de Cienfuegos. Mirando el mar a lo lejos y las casas viejas de aquella encantadora ciudad. Menos puedo evitarlo desde el balcón de piso 15 en el departamento de jc. Y así, mientras huyo del humo del cigarro de todos los que están adentro, juego a mirar los carros pasar por la avenida, cuento las palmeras perfectamente alineadas y me asombro con el hecho de poder ver mi casa desde ahí.
¿Será que esta es una de las formas en que se expresa mi pulsión de muerte?
: sí, puedo ver mi casa desde aquí :
Quizá sí le tenga un poco de pánico a las alturas. Después de todo, a pesar de las inevitables ganas de saltar, creo que no me atrevería a hacer parapente ni bungee jumping...¿o sí?
quiero una casita con balcón